La destrucción de la venezolanidad

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POR: Leonardo Pedraza


La identidad del venezolano está en crisis. Es lamentable decirlo pero ya es un cadáver ambulante que se pasea sin alma por las calles de Venezuela como un zombie. El orgullo del ser venezolano ha quedado pulverizado.

Las malas costumbres, la corrupción y la viveza ha sembrado en nuestra tierra minas antipersonales que con solo pisar destruyen nuestras extremidades.

Bajo el chavismo marxista estas malas constumbres se han afianzado y para colmo de males, como si se tratara de la estocada final, Chávez y ahora el gobierno de Maduro, han abierto nuestras fronteras a una oleada indiscriminada de inmigrantes chinos que lejos de asimilarse a la venezolanidad, se aíslan como si le tuvieran repulsión al niño, a la madre o al trabajador venezolano.

No se explica cómo en un país con una profunda crisis económica, las colonias chinas se expanden de manera descarada. Se presume que bajo convenios firmados en secreto entre China y los marxistas bolivarianos, se haya acordado convertir nuestro país en una especie de máquina de reciclaje de ciudadanos chinos.

La mayor cantidad de estos inmigrantes provienen de zonas pobres, muchos de ellos son campesinos sin estudios que no lograron encajar en la dinámica del capitalismo salvaje chino. Es por eso que se les coloca Venezuela como destino a cambio de establecer un emporio de comercios (con facilidades fiscales) que lejos de ser una alternativa para los consumidores venezolanos, se han convertido en establecimientos de robo.

Prácticamente aquellos kioscos de la cuadra y panaderías administradas por venezolanos o inmigrantes que se asimilaron a la venezolanidad, están quedando en el pasado. Ahora, existen dos grandes grupos de abastos y tiendas de conveniencia. Por un lado tenemos a las que están administradas por el gobierno centralista, y por el otro tenemos a las que están administradas por los chinos. Todo esto sucede mientras se ataca a los negocios de los venezolanos con amenazas fiscales o de cierre por parte de los marxistas en el poder.

Tal vez este post se convierta en uno de mis tantos escritos que pasa por los ojos de los indiferentes. O peor aún, tal vez me acusen de racista o morenazi. Pero la verdad es que aquí nos gobiernan un montón de apátridas internacionalistas que prefieren destruir a Venezuela y a los venezolanos para que su poder siga intacto. Yo no soy el enemigo.

Termino esta nota recordando que en 2014 ocurrieron una serie de protestas de anti-chinos en Vietnam en las que murieron 21 personas. La razón fue porque una petrolera china trasladó una plataforma de extracción a aguas en disputa.

Los vietnamitas vieron ese suceso como una ofensa a la soberanía y salieron a las calles a protestar contra China. Yo solo diré que los vietnamitas tienen mi respeto por ser los primeros en exigir una detención a esta nueva clase de invasión silenciosa.

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